Sobre mí
Soy Carmen Lappí Moreno. Siempre he sido una persona curiosa: de las que necesitan entender cómo funcionan las cosas y dónde está su valor real.
La tecnología siempre me ha interesado, pero no tanto desde la fascinación por la herramienta en sí, sino desde una pregunta bastante más práctica: qué aporta, qué cambia, qué mejora y qué nos obliga a replantearnos. Me interesa cuando deja de ser una promesa abstracta y empieza a tocar la forma en la que trabajamos, aprendemos, decidimos, nos organizamos y entendemos el mundo.
Por eso escribo sobre inteligencia artificial. Lo hago desde una visión humilde, personal y en construcción. No escribo como experta que pretende tener todas las respuestas, sino como alguien que está intentando ordenar sus propias ideas ante lo que considero que puede convertirse en la mayor revolución cultural y tecnológica que hayamos vivido.
La IA no me interesa solo por lo que automatiza. Me interesa por las preguntas que abre. Qué lugar ocupará el criterio humano. Cómo cambiará el aprendizaje. Qué pasará con el conocimiento cuando las respuestas sean cada vez más accesibles. Cómo afectará a las empresas, a los equipos, a la creatividad, a la productividad y a nuestra manera de tomar decisiones.
Mi mirada está inevitablemente influida por mi entorno: una empresa industrial, familiar, con producto físico, personas, clientes, procesos y decisiones reales. Ese contacto con la realidad de la empresa hace que me interese especialmente entender cómo una tecnología tan avanzada puede aportar valor de verdad, más allá del ruido, las modas o las grandes promesas.
Este blog nace como una forma de pensar en voz alta. Iré escribiendo a partir de libros, artículos, estudios, conversaciones, noticias y reflexiones propias. Algunas ideas estarán más maduras; otras serán simplemente el inicio de una pregunta. Pero todas partirán de la misma intención: mirar la inteligencia artificial con curiosidad, con criterio y con la voluntad de entender qué significa realmente para quienes intentamos cada día que el cambio cultural no se quede en el discurso, sino que entre de verdad en nuestra forma de vivir, trabajar y tomar decisiones.